¿Será la oficina del mañana un producto hotelero bajo en carbono? Resumen de la mesa redonda de Comet en el MIPIM 2024: usos, servicios y rentabilidad.
Con motivo del MIPIM 2024, Comet animó una mesa redonda sobre un tema que nos importa mucho.
“La oficina del mañana: ¿un producto hotelero bajo en carbono?”
Para animar esta mesa redonda, tuvimos derecho a un casting XXL:
- Laurence Desmazières - managing partner en Icawood
- Walid Goudiard - ex-JLL y fundador de la empresa Sarment
- Philippe Chiambaretta - arquitecto fundador de PCA-STREAM
- Matthieu Nicoletti - chief Development Officer & Belgium GM en Comet
Te hacemos un pequeño resumen de los temas abordados durante la mesa redonda
Nuestra oficina está en plena metamorfosis. Considerada como un lugar de vida por unos y como una fuente de ingresos por otros, este activo inmobiliario se encuentra en el corazón de los cambios sociales, medioambientales y económicos que agitan nuestro ecosistema.
La creciente demanda de flexibilidad, la aparición de prácticas de trabajo híbridas, la búsqueda de seguridad financiera y la eficiencia energética... cambios macro y estructurales importantes que exigen una reorganización de la oficina y una mejor adecuación a las necesidades de los usuarios, así como a los imperativos financieros de los propietarios.
¿Por qué no inspirarnos en la revolución que ha vivido la industria hotelera para afrontar estos retos? ¿Y si las exigencias en materia de baja huella de carbono se convirtieran en una oportunidad para todos? ¿Y si la diversificación de la oferta de oficinas beneficiara tanto a los usuarios como a los propietarios?
La doble crisis de uso y de valores, un cambio decisivo para el futuro
El futuro del inmobiliario de oficinas está marcado por una doble crisis de uso y de valores. Esta crisis no solo se deriva de una caída de la demanda de metros cuadrados, sino también de una crisis de la oferta, porque esta ya no responde a las necesidades cotidianas de los usuarios. En Francia, el mercado se concentra principalmente en torno a la región parisina, donde el inmobiliario de oficinas, convertido en obsoleto, ya no satisface las nuevas exigencias de las empresas y de los empleados. El auge del teletrabajo, el aumento de los tipos de interés, las preocupaciones medioambientales y los cambios organizativos acelerados por la COVID-19 han amplificado un creciente desapego por las oficinas tradicionales.
En efecto, la brecha entre la percepción y la utilización de los espacios de oficina y las verdaderas necesidades de los usuarios es flagrante. Sin embargo, poco a poco empieza a dibujarse una esperanza: ante esta constatación, las empresas empiezan lentamente a reconocer la necesidad de transformar sus oficinas en espacios atractivos que ofrezcan una experiencia positiva y distintiva a los empleados, incitándoles así a elegir venir a la oficina en lugar de estar obligados a ello.
En competencia con otros espacios de trabajo como la casa o los terceros lugares, la oficina se diferencia convirtiéndose en un lugar de relaciones, organizado y concebido para fomentar la colaboración, las reuniones y la socialización. Ya no se limita a un espacio de producción.
La «oficina-hotel» y el bajo carbono, una respuesta para los propietarios y los usuarios
Para ser atractiva, la oficina del mañana combina lo íntimo y lo colectivo, tanto en la elección de los materiales como en la distribución de sus espacios o en su cartera de servicios asociados. Se vuelve esencial crear espacios que permitan a la vez intimidad y socialización, todo ello en una atmósfera dinamizadora.
La aparición de una nueva categoría de activos, las «oficinas-hotel», esboza una solución prometedora. Estas integran no solo la flexibilidad del modelo hotelero, que ofrece opciones de estancia corta o larga, sino también el enfoque de servicios del sector para elevar la experiencia del usuario y hacer de estos espacios un elemento de distinción, incluso una herramienta de retención del talento.
La clave del éxito de la oficina del mañana residirá entonces en la práctica del “yield management”, gestionando de manera rigurosa y flexible la rentabilidad de cada metro cuadrado. Al combinar modelos de estancia larga (arrendamiento), de estancia media (coworking) o de estancia corta (reuniones & eventos), estos nuevos activos inmobiliarios garantizan un verdadero éxito en ambos frentes. No solo enriquecen y flexibilizan la oferta propuesta a las empresas y a sus empleados, sino que también diversifican los ingresos de los propietarios inmobiliarios y contribuyen así a reducir el riesgo de la gestión financiera de los activos de oficina. En estos retos de diversificación de los modelos y de integración de una cartera de servicios, operadores como Comet se posicionan naturalmente como socios ideales, auténticos dúos de desarrollo y gestores de activos de nueva generación.
Construir y valorizar la «oficina-hotel»: las ventajas del binomio opco-propco
El concepto de «oficina-hotel» se centra en la experiencia del usuario y en las necesidades de rentabilidad de los propietarios, desarrollando una base enriquecida de servicios y una verdadera garantía de flexibilidad. Para concretarlo aprovechando la experiencia disponible, resulta ya evidente que los operadores y los propietarios deben acercarse desde la génesis misma de los proyectos. Los primeros aportarán su conocimiento de la animación de servicios y de los modelos de alquiler a corto y medio plazo, mientras que los segundos compartirán y aplicarán su experiencia en gestión financiera y rentabilidad a largo plazo. Por supuesto, este tándem se beneficiará de la implicación de los usuarios y de los arquitectos en la conversación para estar siempre más cerca de la realidad del uso y adaptar así los espacios a las necesidades reales.
La oficina del mañana depende, por tanto, directamente de la estrecha colaboración entre distintos profesionales del sector, en particular entre los propietarios inmobiliarios y los operadores más innovadores. Este tándem es vital para estar al día de los constantes cambios que viven las empresas y los empleados, garantizando al mismo tiempo una rentabilidad sólida y con el riesgo reducido de los espacios. Al combinar la experiencia en gestión inmobiliaria de los actores tradicionales con los nuevos servicios introducidos por los operadores, la creación de espacios de trabajo más flexibles, con más servicios y centrados en la experiencia del usuario será a la vez más fácil y financieramente atractiva.





