De una fábrica que llegó a emplear a 1.500 trabajadores al mayor campus de oficinas de madera de Europa, el recinto de las Papeteries de la Seine nunca ha dejado de reinventarse. Retrato de un lugar donde la historia industrial y la naturaleza dialogan.
Comet Arboretum: por qué una antigua fábrica de papel se convirtió en nuestro espacio más verde

Hace más de ciento veinte años, este terreno a orillas del Sena, en Nanterre, resonaba con el ruido de las máquinas de papel, no con el susurro de las hojas. Hoy ocurre justo lo contrario: Comet Arboretum se extiende en el corazón del mayor campus de oficinas de madera de Europa, donde se han plantado más de mil árboles, en el mismo lugar en el que durante mucho tiempo una fábrica dio sustento a todo un barrio. Entonces, ¿cómo se pasó del papel a los árboles?
1) Un lugar diseñado para respirar, en el sentido literal
Comet Arboretum ofrece actualmente 2.400 m² distribuidos en varios niveles, doce salas modulares, una gran sala plenaria de 416 m² y tres terrazas, con capacidad para entre 2 y 400 personas. Pero lo primero que llama la atención al llegar es el entorno: un campus enclavado en el corazón de un parque con más de mil árboles, a orillas del Sena.
Aquí se organizan reuniones, seminarios y eventos de empresa con vistas a la vegetación, se almuerza en la terraza escuchando más a los pájaros que al tráfico y se olvida rápidamente que uno se encuentra a solo unos minutos del distrito financiero de La Défense.

2) Un periódico, una necesidad de papel y una fábrica que echa raíces
La historia comienza en 1904, cuando Jean Dupuy, político y poderoso magnate de la prensa, decide instalar en Nanterre una fábrica capaz de suministrar el papel necesario para sus periódicos. La idea es casi estratégica: controlar toda la cadena de producción, desde la madera hasta las páginas impresas, sin depender de proveedores externos. La orden de la prefectura que autoriza la construcción se concede en 1905, y las Papeteries de la Seine nacen en un terreno de más de 17 hectáreas, a orillas del río.
La elección de la ubicación no es fruto del azar: la proximidad de París y el acceso directo al Sena, práctico tanto para el abastecimiento de agua como para el transporte, hacen de este lugar un emplazamiento industrial ideal para la época.
3) Hasta 1.500 obreros y todo un barrio que vive a su ritmo
Durante décadas, la fábrica creció hasta convertirse en uno de los pilares económicos de Nanterre. En la década de 1950 llegó a emplear a 1.500 personas, una cifra que da una idea de su importancia en la vida local. En torno a las Papeleras se organizó todo un barrio, con su propio ritmo, sus costumbres y una memoria obrera transmitida de generación en generación.
La planta continuó en funcionamiento hasta el siglo XXI y, al final de su existencia, reciclaba cerca de 190 000 toneladas de papel usado al año bajo la enseña del grupo irlandés Smurfit Kappa. En marzo de 2011, la dirección anunció el cierre definitivo de la fábrica, poniendo fin a más de un siglo de actividad industrial en esos mismos terrenos.

4) De un terreno industrial al mayor campus de oficinas de madera de Europa
El cierre de las Papeteries podría haber destinado esta parcela a orillas del Sena a cualquier proyecto inmobiliario convencional. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Hoy, el lugar se ha convertido en Arboretum, el mayor campus de oficinas construido en madera maciza de Europa, concebido no como un simple conjunto de edificios, sino como una nueva forma de entender el día a día en el trabajo.
El simbolismo es poderoso: allí donde las máquinas transformaban árboles en papel, hoy son edificios enteros construidos en madera los que albergan a los equipos. De algún modo, el círculo se ha cerrado.
5) Lo que permanece y lo que ha cambiado
El barrio no ha borrado por completo su memoria industrial. El edificio de las bombas, que antiguamente se utilizaba para extraer agua del Sena y abastecer a la fábrica, sigue siendo visible a lo largo del camino de sirga, al igual que algunos faroles de la antigua puerta de entrada al recinto. Justo al lado del campus, el Jardin des Papeteries, una zona verde de 2,2 hectáreas, fue concebido precisamente para integrar de forma deliberada esta historia industrial, en lugar de borrarla.
Es en este entorno, a medio camino entre la memoria obrera y la ambición medioambiental, donde se ha instalado Comet Arboretum.

6) Lo que esta historia cuenta, en el fondo
Hay algo muy acertado en que un lugar que antaño transformaba la madera en papel acoja hoy a equipos que vienen a reflexionar, crear y tomar decisiones, rodeados de árboles de verdad en lugar de resmas de papel. La historia industrial del lugar no ha desaparecido, sino que se ha transformado. En Comet, eso es precisamente lo que buscamos hacer con cada uno de nuestros espacios: dar una nueva vida a edificios que ya tienen una historia que contar.
Entonces, ¿listo para respirar hondo?
Desde las máquinas de papel hasta las oficinas de madera maciza, pasando por 1.500 trabajadores y más de un siglo de actividad industrial, el recinto de Papeteries de la Seine nunca ha dejado de reinventarse. Hoy, Comet Arboretum toma el relevo para continuar esta historia, ofreciendo a los equipos que se reúnen allí un soplo de aire fresco que pocos lugares de la región parisina pueden brindar.
Un seminario en plena naturaleza, a pocos minutos de La Défense.
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